El primer día del 9° Congreso Integrado de Logística, Zonas Francas y Puertos dejó una idea más interesante que obvia: hoy la competitividad logística no se define solo por carreteras, puertos o nuevas obras.

También depende de coordinación institucional, política pública, renovación de flota, calidad de la información, seguridad operativa y capacidad de leer un comercio mundial que se está reorganizando.

Ese fue el mensaje más consistente de la jornada en Cartagena. La infraestructura sigue siendo central. Pero ya no alcanza por sí sola para explicar ni los cuellos de botella ni las oportunidades del sector.

Lo que dijeron los números

Edgar Higuera puso sobre la mesa el primer dato incómodo: impactos de hasta 32% en tiempos muertos asociados a cierres de vía. Ricardo Monsalve complementó esa lectura con un problema más estructural: la falta de coordinación entre entidades municipales y nacionales como cuello de botella que afecta flujo, cumplimiento y eficiencia. No todo lo que frena la logística está en el pavimento.

La discusión sobre flota reforzó esa lectura. Karol García presentó cifras que no dan para optimismo: en carga pesada y volquetas, la mitad de los vehículos con más de 20 años tiene una edad promedio de 29. En carga liviana, el 39% supera las dos décadas, con promedio de 21 años. El mensaje fue claro: sin regulación e instrumentos de política bien afinados, la renovación del parque seguirá avanzando más lento de lo que el sistema necesita.

En infraestructura, el balance mostró avances — 16 proyectos en operación, 10 en construcción, cerca de 5.000 kilómetros en 19 departamentos. Pero la lectura fue menos triunfalista que en otros momentos. La pregunta no fue cuánta obra se ejecutó, sino cuánto de esa infraestructura está cerrando brechas reales de conectividad.

Felipe Cárdenas, desde el DNP, reiteró una cifra que resume buena parte del problema: el costo logístico nacional se ubica en 15,6%, y el transporte explica el 44,5% de ese total. A eso se suma un problema menos visible pero clave: el subregistro en logística urbana, que sigue dificultando una lectura precisa sobre uso de infraestructura y diseño de soluciones. La competitividad no depende solo de ejecutar obra — también de medir mejor, coordinar mejor y diseñar mejor.

Puertos, ciberseguridad y el mapa que se está redibujando

Carolina Herrera planteó una idea útil para leer el momento portuario: los puertos ya no quieren verse solo como infraestructura física. La apuesta es presentarlos como plataformas que conectan competitividad, sostenibilidad, empleo, comunidad y resiliencia operativa. En esa conversación entraron temas que hace unos años estaban en los márgenes y hoy son parte del núcleo: seguridad de infraestructura marítima crítica y ciberseguridad.

Marcial González, de Boston Consulting Group, amplió el lente más allá de Colombia. Su punto fue que el comercio mundial seguirá creciendo, pero con flujos reordenados. El dato que lo resume: en 2015, China era el principal socio comercial de 53 países; diez años después, esa presencia se amplía a 81. La oportunidad para Colombia no está solo en crecer dentro del mismo mapa — está en entender cómo se está redibujando ese mapa y dónde puede ganar posición.

La idea con la que cerró el día

Bruce Mac Master lo dijo de forma directa: la competitividad logística ya no puede separarse de un entorno marcado por confrontación económica, conflictos, clima extremo, polarización e incluso desinformación impulsada por inteligencia artificial.

El sector logístico hoy no solo administra activos y corredores. También administra incertidumbre.

Si hubiera que condensar el día en una sola idea, sería esta: la logística colombiana enfrenta un reto más complejo que el de construir infraestructura. El desafío real es coordinar mejor, renovar más rápido, reducir costos, producir mejores datos, blindar la operación y leer con criterio un comercio mundial en plena reconfiguración.

¿Qué idea del día 1 te parece más urgente de resolver? Cuéntame.

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